The Wailling | Una epopeya de horror folclórico

The Wailing fue la segunda película de Na Hong-jin que vi. Tras el inminente estreno de Hope, que tengo muchas ganas de ver, me propuse descubrir la filmografía de este director surcoreano: primero fue The Chaser, su potentísima ópera prima, y después fue The Wailing. Aún tengo pendiente The Yellow Sea, pero con solo estas dos ya tengo claro que Na Hong-jin es un director al que quiero seguir de cerca. Y es que The Wailing es un peliculón, una experiencia hipnótica que consigue meterte en su mundo desde el primer minuto y no soltarte hasta el final.

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THE WAILLING (곡성)

▫️Director: Na Hong-jin▫️Guionista: Na Hong-jin

▫️Año: 2016▫️País: Corea del Sur▫️Duración: 156 min▫️Género: Thriller / Terror

▫️Disponible en Amazon Prime

▫️Un extraño llega a un pequeño pueblo y, poco después, comienza a propagarse una misteriosa enfermedad. Un policía se ve envuelto en el caso y deberá resolver el misterio para salvar a su hija.

Una de las claves de esta película es la gran inmersión y ambientación que construyen Na Hong-jin y el director de fotografía Hong Kyung-pyo, que hizo un espectacular trabajo en Parasite. El espacio rural, el barro, la lluvia constante, los bosques, la oscuridad y, sobre todo, esa sensación de aislamiento consiguen crear una atmósfera tremendamente particular. El pueblo se siente prácticamente como un personaje más, y contribuye constantemente a generar esa sensación de que algo no funciona como debería.

Y ahí entra uno de los elementos que mejor maneja la película: la desconfianza hacia lo extraño. La llegada de ese misterioso forastero hace que tanto los personajes como nosotros empecemos a buscar respuestas. ¿Quién es? ¿Qué está haciendo allí? ¿Tiene realmente algo que ver con lo que está ocurriendo? La película sabe perfectamente cómo alimentar nuestras sospechas sin darnos nunca una respuesta sencilla.

Porque The Wailing funciona dentro de muchos géneros al mismo tiempo. Parte de un thriller policial en la Corea rural, con una investigación en la que cada nueva pista parece resolver una parte importante del misterio para, inmediatamente después, generar una nueva duda. Y si algo saben hacer especialmente bien en el cine coreano es construir thrillers capaces de mantenerte enganchado mientras juegan constantemente con tus expectativas.

Pero lo mejor es cómo la película va transformándose poco a poco delante de nuestros ojos. Lo que comienza como una investigación policial relativamente convencional va incorporando poco a poco elementos sobrenaturales hasta convertirse en una auténtica historia de horror religioso cargada de folclore. Y esa transición se produce de forma tan progresiva que cuando te quieres dar cuenta ya estás completamente metido en otro tipo de película.

Otra de las claves es que Jeong-goo, el policía protagonista, se encuentra tan perdido y confundido como nosotros. Además, todo cambia cuando esa misteriosa enfermedad llega a su familia. En ese momento dejamos de contemplar los acontecimientos simplemente como un caso que resolver y empezamos a sentir el miedo y la angustia del protagonista. Jong-goo comienza a perder la racionalidad, mientras que la impulsividad y la desesperación van ganando terreno. Cada decisión parece estar condicionada por el miedo.

Precisamente esa es una de las cosas que más me han gustado de The Wailing: es una persona normal enfrentándose a algo que no comprende y buscando desesperadamente una explicación. Porque los personajes necesitan encontrar una explicación para algo que parece inexplicable. Buscan respuestas dentro de sus propias creencias, recurren a la superstición, a la religión, a los rituales y al chamanismo. Todos intentan encontrar algo en lo que creer para poder entender qué está sucediendo.

Aquí es donde creo que The Wailing encuentra una de sus mayores virtudes como película de terror. Siempre he tenido ciertos problemas con el género, pero esta sabe hacer algo diferente. Su terror no depende de crear sustos constantemente, sino de crear incertidumbre. La película consigue que te vuelvas tan paranoico como su protagonista. Sospechas de una persona, después de otra, empiezas a pensar que ya has entendido lo que ocurre y, de repente, aparece algo que vuelve a hacerte dudar. Incluso cuando crees tenerlo claro, Na Hong-jin encuentra la manera de hacerte cuestionarlo otra vez.

Y hay un personaje que representa especialmente bien ese juego con el espectador, aunque tiene una presencia más limitada, pero consigue dejar suficientes interrogantes como para que, cuando termina la película, sigas dándole vueltas a lo que has visto. No quiero nombrar dicho personaje por si alguien está leyendo esto y no ha visto la película.

Cuando la película entra de lleno en el horror religioso es cuando termina de demostrar todo lo que Na Hong-jin tiene bajo la manga. La mezcla de creencias y tradiciones, los rituales, la superstición y el chamanismo aportan una identidad muy particular a la película. Y aquí tengo que destacar especialmente una secuencia relacionada con el chamanismo que todavía me tiene sin aliento. La intensidad, el montaje, la puesta en escena y el sonido hacen que sea uno de esos momentos que se te quedan grabados. El sonido es una auténtica barbaridad durante toda la película, pero en determinados momentos consigue llevar la tensión a otro nivel.

Además, Na Hong-jin no tiene ningún problema en humanizar a sus personajes. Aunque estamos ante una historia con temas muy oscuros, la película se permite introducir momentos de humor que sirven para relajarnos y romper con la solemnidad. Es una combinación que podría haber resultado extraña, pero aquí funciona. Y cuando decide golpear, tampoco se corta. The Wailing contiene momentos visualmente impactantes y bastante violentos, y la película sabe utilizar esas imágenes para aumentar la sensación de incomodidad sin convertir la violencia en su único recurso.

Todo esto desemboca en un final potentísimo que funciona como un ejemplo perfecto de lo que ha hecho la película durante todo el metraje: manipular al espectador, hacerle creer que ha entendido lo que está ocurriendo y obligarle a replantearse sus propias conclusiones. Y precisamente por eso prefiero no entrar en detalles. The Wailing es una de esas películas que merece la pena experimentar sin saber demasiado de antemano.

Estuve dentro de la película desde el minuto uno y cuando apagué la tele tuve la sensación de haber vivido una experiencia de terror muy diferente a la habitual. No es una película que busque asustarte mediante sustos constantes, como dije antes, es una película que quiere que dudes, que sospeches, que intentes encontrar respuestas y que, al mismo tiempo que sus personajes, te preguntes en qué creer.

La recomendaría especialmente a cualquiera que quiera adentrarse en el cine coreano y tenga interés por el thriller o el horror. Y, sobre todo, a quien busque un terror basado más en la incertidumbre, la atmósfera y la paranoia que en los sustos.

Con solo The Chaser y The Wailing, tengo claro que Na Hong-jin es un grandísimo director. Y después de lo poco que he podido ver en el tráiler de Hope, tengo todavía más ganas de descubrir qué nos tiene preparado.

Puntuación: 9 / 10

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