Cuando empecé a sumergirme en el cine asiático hubo una película japonesa que me dejó completamente fascinado: It Stopped Raining. A partir de ahí decidí buscar al director y empecé a ver el resto de su filmografía, y todas me parecieron maravillosas. Fue en ese momento cuando me di cuenta de que Ryutaro Nakagawa se había convertido en un pilar muy especial dentro de este viaje cinéfilo, hasta el punto de tener claro que veré todo lo que vaya estrenando en el futuro y que haya estrenado.
En este post quiero hablar de las cuatro películas y la serie que he visto de este joven director japonés, nacido en 1990, y de por qué su cine tiene esa forma tan humanista y minimalista de entender la vida: su mirada sobre lo cotidiano, su capacidad para conectar con sus personajes y con lo que los une, y esa manera de cogerte de la mano para llevarte a través de las vidas y los sentimientos de otras personas.
Si te interesa seguir todo lo que he ido descubriendo en este camino, aquí tienes el enlace a mi lista completa de Letterboxd con películas y series asiáticas que he ido descubriendo.
SUMMER BLOOMS (2017 )

Summer Blooms me recordó muchísimo por qué me gusta tanto el cine japonés y, sobre todo, el de Ryutaro Nakagawa. Es una película aparentemente pequeña y tranquila, pero debajo de toda esa serenidad se esconde un retrato melancólico sobre la pérdida, el duelo y la dificultad de seguir adelante mientras la vida continúa sin esperar a nadie. Nakagawa demuestra esa forma tan delicada y humanista que tiene de observar a sus personajes, encontrando emoción en cosas tan simples como escuchar una canción en bucle, mirar el paisaje desde la ventana de un tren o compartir silencios con otra persona. Es un director que contempla a sus personajes como si fueran pequeñas obras de arte.
Gran parte de que todo funcione tan bien es gracias a la actriz Aki Asakura, que, por suerte, también aparece en la serie de la que hablaré más adelante. Hay una escena larguísima mientras su personaje camina escuchando música donde, durante unos segundos, parece volver a sentir felicidad después de mucho tiempo, hasta que un simple gesto basta para que todo el peso de sus recuerdos vuelva de golpe. Ahí entendí perfectamente una de las grandes virtudes del cine de Nakagawa: su capacidad para convertir pequeños momentos cotidianos en emociones enormes.
Cuando eres joven crees que la vida consiste en conseguir cosas, pero a medida que he ido creciendo he aprendido que la vida también consiste en perderlas. Y cuando pierdes algo, descubres una parte de ti mismo.

MIO ON THE SHORE (2019)

Mio on the Shore es una coming-of-age que juega con muchos de los elementos clásicos de este tipo de películas, pero los lleva hacia algo mucho más melancólico, complejo y profundamente humano. A través de su historia, Ryutaro Nakagawa habla sobre la maduración, la familia, las heridas emocionales, el peso de la tradición y esa sensación constante de no terminar de encontrar el lugar al que perteneces. Como persona introvertida, conecté muchísimo con esa necesidad que tienen los personajes de sentirse completos y comprendidos mientras intentan convivir con su propia soledad. Todo está filmado con esa sensibilidad tan característica del director, llena de pequeños gestos que dicen muchísimo más que cualquier diálogo.
Como ya ocurría en Summer Blooms, gran parte del peso emocional de la película recae sobre su protagonista. Honoka Matsumoto está maravillosa como Mio, transmitiendo una fragilidad y una humanidad enormes gracias también a la increíble dirección de actores que tiene Nakagawa. Sus personajes nunca parecen interpretados, sino personas reales. Además, la película tiene uno de los finales más bonitos que he visto en el cine japonés reciente, cerrando perfectamente esa idea de que todo final también puede ser un nuevo comienzo. Una pequeña joya del cine independiente japonés que, dependiendo de las vivencias de cada persona, puede llegar a tocar lugares muy distintos. Porque al final es una de esas películas que demuestran que el cine puede ir mucho más allá de simplemente contar una historia.
Las palabras llegan cuando las necesitas. Las cosas tangibles desaparecerán algún día, pero las palabras permanecen para siempre. Las palabras son sentimientos. Y los sentimientos son luz.

IT STOPPED RAINING (2019 )

It Stopped Raining es, para mí, la mejor de todas las películas que he visto de Ryutaro Nakagawa y, como ya comenté, la primera que descubrí de él. Quizá sea la más simple de todas, pero al mismo tiempo me parece la más perfecta. Es una de esas películas que recomendaría sin dudar a cualquiera que quiera adentrarse en el cine independiente japonés. No esperaba encontrar algo tan delicado e íntimo y, a la vez, tan poderoso.
Es una sensible historia de amor donde la incompletitud de las personas acaba encajando con la de otras, donde existe una pasión por el entorno, por la vida que cada uno intenta vivir y por la forma en la que dos personas se esfuerzan por ser la mejor versión de sí mismas. Son dos almas que parecen merecerse la una a la otra, que hacen todo lo posible por cuidarse y acompañarse. Muy pocas películas consiguen cambiarte la forma de mirar el mundo de esta manera, haciendo que encuentres belleza incluso en lo más cotidiano. Es una película agridulce y, al mismo tiempo, optimista, que gira completamente alrededor de sus personajes, como ocurre en el resto de su cine.
Sigue disponible en Amazon, al menos cuando escribo esto. Os animo de verdad a descubrir a Ryutaro Nakagawa a través de esta pequeña joya.
Me gusta el color de tus ojos… Cuando te conocí por primera vez, la mitad de tus ojos era como un lago silencioso, de un color sereno y cautivador. La otra mitad, el color de la desesperación. Pero no me desagradaba.

ONE DAY, YOU WILL REACH THE SEA (2022)

One Day You Will Reach the Sea es, dentro de las cuatro películas que he visto de Ryutaro Nakagawa, mi «menos» favorita, aunque eso no significa en absoluto que sea una mala película, sino todo lo contrario. Ofrece una perspectiva completamente distinta sobre las tragedias de la vida y el peso de la memoria. Sin entrar en detalles, la película se apoya en un trasfondo muy trágico dentro de la historia japonesa que acaba cobrando un peso emocional enorme, dejando una sensación constante de nudo en la garganta y jugando además con un estilo casi pseudo-documental que la hace todavía más particular.
No hay tantos directores como Nakagawa que consigan tratar la tristeza de una forma tan singular, creando incluso una especie de alegría ascendente que puede sonar contradictoria, pero que aquí funciona de forma muy natural. A medida que avanza la película, la relación entre Sumire y Mana empieza a sentirse cada vez más fuerte, y poco a poco entiendes mejor a la protagonista, su dolor y ese vínculo afectivo y amoroso entre ambas, un amor muy contenido.
Además, la película se apoya en algunas escenas de animación 2D que son auténticas obras de arte. Es, en definitiva, una película preciosa, aunque más áspera y distinta dentro de la filmografía del director, pero que encaja perfectamente con su forma de entender las emociones y en conseguir empatizar con sus personajes.
– Puede que acabes encontrando a alguien que, mientras pasáis tiempo juntos, consiga sacar tu verdadero yo a la luz.
– Creo que yo ya tengo a esa persona.

NEVERTHELESS: THE SHAPES OF LOVE (2024 ) | MINISERIE

Nevertheless: The Shape of Love fue la primera serie que vi de Ryutaro Nakagawa, aunque no sé si tiene alguna otra en su filmografía. Es una historia que utiliza el amor como punto de partida para hablar del arte de crear y del arte de ser. Un producto más optimista, pero que se siente muy real, y en el que la fotografía es, directamente, una obra maestra.
Son múltiples historias conectadas por el mismo eje del arte y las relaciones, y de hecho diría que muchas de las tramas secundarias me resultaron incluso más interesantes que el propio vínculo entre los dos protagonistas. Aun así, todo se sostiene con una naturalidad tan orgánica que tienes la sensación de estar observando la vida de otras personas, como en esos momentos cotidianos de las comidas en el restaurante donde todos se reúnen. Y es imposible no mencionar a Aki Asakura, a quien volveremos a encontrar aquí.
La serie consigue que cada uno de los personajes tenga su propia visión del amor, mostrando cómo para algunos es algo que da miedo, cómo para otros implica vulnerabilidad, y cómo, en muchos casos, aprender a amar también significa aprender a exponerse. Además, la banda sonora, con esos pequeños toques de piano, es una maravilla. En conjunto, es una obra gratificante, que deja una sensación muy bonita al terminarla.
En el proceso que seguiste para observar a alguien es donde te encontrarás a ti mismo.

Como se puede ver, sus películas comparten patrones muy claros: una sutileza constante en la dirección, una enorme empatía hacia sus personajes y protagonistas en tránsito emocional, marcados por la pérdida, el amor o la propia incompletitud e identidad. Su cine es minimalista y humanista, pero está lleno de pequeñas joyas independientes que personalmente agradezco haber descubierto. Más que contar historias cerradas, su forma de hacer cine consiste en acompañar a sus personajes mientras atraviesan sus procesos. Y si este recorrido por su filmografía ha conseguido despertar aunque sea un mínimo de interés por su cine, entonces este post ya habrá merecido completamente la pena.
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