El pasado mes de septiembre, por fin pude jugar a uno de esos juegos que llevaba muchísimo tiempo esperando: Marvel’s Lobezno. Después de años esperando a que llegase el momento de ponernos en la piel de Logan, por fin tocaba descubrir qué había preparado Insomniac. Intentaré evitar todos los spoilers que pueda, aunque puede escaparse alguno menor, así que vamos con lo que me ha parecido esta aventura.
MARVEL’S LOBEZNO
▫️Desarrolladora: Insomniac Games
▫️Plataforma: PS5▫️Año: 2026
▫️Género: Acción / Aventura▫️Duración: ~14 horas

Tenía muchísimas ganas de jugar a Marvel’s Lobezno desde que se anunció, especialmente después de los tres juegazos de Spider-Man que nos ha dado Insomniac, que además están entre mis juegos favoritos. Pero también porque Lobezno siempre ha sido uno de mis personajes favoritos de Marvel, tanto en los cómics como en su representación en las películas de Hugh Jackman. Y después de jugarlo, creo que una de las cosas que más me ha gustado es que me ha recordado por qué quiero tanto a este personaje.
Lobezno siempre ha sido mucho más que sus garras y su capacidad para repartir hostias. Es pura intensidad y puro corazón. Esa lucha constante entre la humanidad y la bestia que lleva dentro, entre el hombre que quiere proteger a quienes quiere y el animal que puede desatarse en cualquier momento. Logan es alguien que quiere profundamente a las personas que tiene a su alrededor, pero que muchas veces decide alejarse de ellas porque cree que es la única manera de mantenerlas a salvo. Tiene ese carácter protector y casi paternal, ese respeto por los demás y esa capacidad de hacer cualquier cosa cuando se trata de proteger a alguien que quiere. Y creo que Insomniac ha entendido todo eso a la perfección.
El juego no se queda únicamente con el Lobezno salvaje y violento, sino que consigue mostrar también al hombre que hay detrás de las garras. Consigue que entiendas a Logan, sus decisiones, sus relaciones y esa eterna lucha consigo mismo. Y para mí, que el juego consiga transmitir tan bien esa dualidad es probablemente uno de sus mayores aciertos.

Si hay algo que tenía claro antes de jugar era que controlar a Lobezno tenía que ser una auténtica gozada. Por suerte, lo es. Pelear, moverte, lanzarte contra los enemigos, encadenar combos, sacar las garras y empezar a descuartizar todo lo que tienes delante… jugar como Lobezno es una sensación brutal. El combate transmite constantemente esa fuerza y esa ferocidad que esperas del personaje y, además, el juego no se corta demasiado con la violencia.
El sistema de combate además va ganando enteros conforme desbloqueamos nuevas habilidades. Lo que ya resulta divertido desde el principio acaba ofreciendo cada vez más posibilidades, permitiendo combinar diferentes ataques y habilidades y haciendo que los enfrentamientos sean cada vez más entretenidos. Los enemigos también presentan bastante variedad, aunque es cierto que hacia el final algunos empiezan a resultar algo repetitivos. Aun así, cuando se juntan diferentes tipos de enemigos en un mismo combate, el desafío aumenta y las peleas pueden ponerse bastante interesantes. Y luego están los enfrentamientos contra los jefes, donde hay auténticos momentazos. Las peleas contra Dientes de Sable o Siniestro me han parecido especialmente espectaculares y creo que consiguen estar a la altura de lo que esperaba de un juego de Lobezno. En cambio, la del Centinela me ha parecido bastante más repetitiva.
Los QTE también tienen su pequeña trampa, porque en una ocasión fallé uno y el juego me lo dio por bueno. Después lo hice aposta para comprobar si había sido un error y, efectivamente, volvió a dármelo por bueno. Parece que algunos QTE son más decorativos que otra cosa.
El sigilo, por su parte, lo veo más como una herramienta para despejar una zona que como una alternativa real al combate, porque tarde o temprano todo acaba a golpes. También tenemos las puertas de pesadilla, que sirven para profundizar en los recuerdos de Logan y que, sin ser desafíos especialmente complicados, resultan bastante entretenidas. La única parte que me ha sacado un poco de quicio son las persecuciones en moto. Por suerte solo tenemos dos y tampoco son demasiado largas, pero la jugabilidad se siente bastante más tosca y torpe que en el resto del juego.

Pero creo que una de las grandes fortalezas de Marvel’s Lobezno está en su historia. He intentado contar aquí los menos spoilers posibles, aunque puede escaparse alguno menor, porque creo que merece la pena descubrir buena parte de lo que propone por uno mismo. Lo que sí puedo decir es que me ha mantenido enganchado gracias a unos personajes muy bien escritos y, sobre todo, a las relaciones que se construyen alrededor de Logan.
La relación entre Lobezno y Jean Grey me ha sorprendido especialmente porque escondía más de lo que esperaba, sin duda es lo mejor de toda la historia. Mientras que he adorado esa relación casi de hermandad entre Dientes de Sable y Logan. Es exactamente el tipo de dinámica que quería ver entre ambos. También me ha gustado mucho el desarrollo de Siniestro. Quizá lo único que he echado en falta es poder controlar a algún otro mutante. La propia historia parecía pedirlo. Una misión con Jean Grey habría sido muy interesante por lo diferente que sería su jugabilidad, mientras que una sección de sigilo con Mística aprovechando sus transformaciones o incluso controlar a Dientes de Sable para ofrecer algo mucho más visceral podrían haber sido una auténtica locura.
En cuanto a la estructura, creo que fue un acierto no intentar convertirlo en otro Spider-Man. No necesitaba un mundo abierto porque parte de la gracia de Spider-Man está precisamente en poder balancearte por Nueva York. Aquí creo que una aventura lineal era la mejor opción, aunque quizá se han pasado un poco con la linealidad. Los escenarios son espectaculares y lugares como la mansión, Japón o Madripur tienen muchísimo encanto, pero muchas veces tienes la sensación de ir demasiado de la mano y de que hay poca interacción con ellos. Cuando aparecen zonas algo más abiertas también se hacen evidentes algunas de las limitaciones. Al menos no tenemos un mapa plagado de coleccionables y podemos ir bastante al grano, además de encontrar alguna que otra ruta alternativa en determinados escenarios.
Técnicamente tampoco puedo ponerle demasiados peros. Las animaciones son muy fluidas, la iluminación es espectacular, las set pieces parecen sacadas de una película, las expresiones de los personajes están a un nivel altísimo y hay una barbaridad de detalles tanto en los escenarios como en los personajes. A todo eso hay que sumarle el tremendo trabajo de doblaje de Gabriel Jiménez, que vuelve a poner voz a Hugh Jackman como Lobezno. Y en toda mi partida, además, no me he encontrado ni un solo bug.

Luego está el tema de los trajes, que es una auténtica gozada para cualquier fan de Lobezno. El traje predeterminado me gusta mucho, pero yo soy un hombre débil y siempre he estado enamorado del traje marrón, así que prácticamente me he pasado todo el juego con él, salvo cuando la situación requería ir más de incógnito o tocaba ponerse alguno de los trajes especiales.
Al final, creo que Marvel’s Lobezno funciona especialmente bien por el conjunto. Quizá Insomniac no ha querido arriesgar tanto como hizo con los Spider-Man y ha optado por una fórmula algo más segura, pero no creo que eso sea necesariamente algo malo. Es un juego divertido, muy bien hecho y en el que me ha resultado prácticamente imposible aburrirme. Además, su duración me parece bastante adecuada y, cuando terminé, me quedé con ganas de volver a jugarlo.
Sobre todo me quedo con las ganas de que esto no sea el final. Ojalá Insomniac continúe expandiendo este universo mutante porque creo que tiene muchísimo potencial. Si algo ha conseguido este juego es demostrarme que saben perfectamente cómo hacer justicia a Lobezno y, al mismo tiempo, dejarme con ganas de ver qué podrían hacer con el resto de personajes y con una posible continuación. Para mí, es una gran aventura de Lobezno.
Puntuación: 8 / 10

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