The Winning Try | Perder no es el final del juego

No es habitual encontrar series centradas en el rugby, y mucho menos que consigan hacerte conectar con él aunque no sepas prácticamente nada del deporte. The Winning Try lo consigue desde el primer episodio, utilizando el campo como punto de partida para construir una historia de crecimiento, camaradería y segundas oportunidades que va mucho más allá de cualquier resultado.

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THE WINNING TRY (폭싹 속았수다 )

▫️Director: Jang Yeong-seok▫️Guionista: Lim Jin-ah

▫️Año: 2025▫️País: Corea del Sur▫️Episodios: 12 (≈65 min/ep)▫️Género: Comedia / Drama

▫️Disponible en Netflix

▫️Una antigua estrella del rugby caída en desgracia regresa como entrenador al equipo de su antiguo instituto, que atraviesa un mal momento. Allí se reencuentra con su ex-novia y ayuda al decidido capitán del equipo a liderarlos en su búsqueda de redención.

The Winning Try es un drama coreano que entra en un terreno poco explorado tanto dentro de los K-dramas como en general: el rugby. Y precisamente ahí está parte de su encanto. La serie no solo destaca por apostar por un deporte minoritario y poco habitual en ficción, sino por convertirlo en el vehículo perfecto para hablar de segundas oportunidades, superación y crecimiento colectivo.

La historia gira en torno a Ju Ga-ram, una antigua estrella del rugby cuya carrera se vino abajo por un escándalo de dopaje. Después de tocar fondo, regresa a Hanyang, la escuela de la que formó parte, para entrenar a un grupo de chicos sin experiencia, pero con algo que vale tanto o más que la técnica: potencial, entrega y muchísimo corazón. Desde ese punto de partida, la serie construye una trama clásica de underdogs que busca inspirar más que sorprender, pero lo hace con tanta energía y convicción que resulta muy fácil dejarse llevar.

Aunque el rugby sea el eje de la historia, en realidad funciona como una excusa narrativa para hablar de cosas más profundas: la culpa, el remordimiento, la presión por cumplir expectativas, el deseo de volver a empezar y la necesidad de aprender a confiar en uno mismo y en los demás. Por eso no hace falta ser aficionado a este deporte para disfrutar de la serie; de hecho, es todo lo contrario. The Winning Try consigue que entres en su mundo sin ninguna barrera previa y, en mi caso, incluso ha hecho que valore y me interese aún más este deporte.

Uno de los grandes aciertos de la serie es la importancia que le da a la camaradería. El equipo no funciona como una simple suma de personajes, sino como un grupo que crece de forma orgánica. Cada miembro arrastra sus propias inseguridades y miedos, desde quienes viven bajo la comparación constante hasta quienes dudan de sus propias capacidades. Entre todos ellos destaca especialmente Yoon Seong-jun, cuya lucha por salir de la sombra de su hermano conecta con una de las ideas más universales de la serie: la identidad empieza a construirse cuando dejamos de medirnos frente a los demás.

En ese sentido, el crecimiento del grupo resulta especialmente satisfactorio porque no nace de milagros ni de soluciones fáciles, sino de pequeños pasos, derrotas, entrenamientos y vínculos construidos con paciencia. Más allá de los resultados, The Winning Try funciona como una historia de comunidad, donde lo importante no es solo competir, sino aprender a confiar en los demás.

La serie también dedica tiempo a retratar la presión social y las jerarquías tan presentes en muchos dramas coreanos. Los conflictos burocráticos y los obstáculos institucionales recuerdan constantemente que, por desgracia, no todo depende del talento, sino también del lugar que ocupas dentro del sistema, añadiendo una dimensión social que va más allá del deporte.

También es importante el papel de Bae I-ji, que funciona como un ancla emocional en la vida de Ga-ram, pero también como una figura clave dentro del entorno del equipo de tiro y de las jóvenes a las que entrena, entre ellas Seo U-jin, con quien establece una relación de apoyo y acompañamiento muy significativa dentro de esa dinámica. Su relación no solo aporta el componente romántico, sino que también conecta a Ga-ram con la persona que fue antes de caer, añadiendo una dimensión más íntima al proceso de reconstrucción del protagonista. Lo mejor es que la serie nunca la reduce a ese papel: I-ji tiene voz propia, conflictos y aspiraciones que la convierten en un personaje con entidad más allá de su relación con Ga-ram.

La dirección, por su parte, sabe aprovechar muy bien los tropos clásicos de la épica deportiva. Hay entrenamientos que te hacen sentir dentro del campo, partidos que se viven como si fueras un aficionado más y momentos en los que la puesta en escena consigue que celebres cada avance del equipo como si fuera propio. Las escenas de rugby están especialmente bien rodadas y transmiten intensidad, esfuerzo físico y emoción sin perder claridad narrativa.

También hay que mencionar que la serie tiene más capas de las que parece a simple vista. Detrás del regreso de Ga-ram está la pregunta de qué ocurrió realmente con el caso de dopaje y qué cicatrices dejó aquella caída. Esa incógnita aporta un peso dramático que evita que la historia se convierta únicamente en un relato deportivo optimista.

Aun así, The Winning Try no está exenta de algunas debilidades. La trama política interna del colegio y ciertos elementos relacionados con la corrupción pueden sentirse algo exagerados o artificiales en determinados momentos. Del mismo modo, el romance entre Ga-ram e I-ji funciona bien dentro del conjunto, pero quizá habría agradecido algo más de tiempo para desarrollarse con calma.

Sin embargo, son detalles que nunca llegan a empañar sus principales virtudes. La serie no reinventa el género deportivo, pero entiende perfectamente qué quiere contar y cómo hacerlo. Su mayor fortaleza está en la energía constante que transmite, en la calidez de sus personajes y en la sensación de estar viendo a un grupo de personas crecer juntas.

Al final, The Winning Try recuerda algo muy sencillo pero poderoso: perder no es el final del juego, sino otra oportunidad para intentarlo de nuevo. Es una serie emotiva, optimista y tremendamente fácil de disfrutar. Si te gustan los dramas deportivos, las historias de superación y esos grupos de personajes que terminan sintiéndose como una pequeña familia, merece muchísimo la pena.

Puntuación: 8’5 / 10

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