Seguimos con el maratón rumbo a Doomsday y, después del golpe devastador que fue Infinity War, toca enfrentarnos a su consecuencia directa. Si la primera parada nos dejó con el universo hecho polvo y el chasquido aún resonando en el aire, ahora es momento de hablar del cierre de esta etapa épica: Avengers: Endgame.
Si queréis leer la primera entrada de este maratón sobre Avengers: Infinity War podéis hacerlo aquí.

Esta película es tan grande e importante que no sé ni por dónde empezar. El final de Infinity War nos dejó completamente descolocados y con más ganas que nunca de ver Endgame. Es la única película que he visto tres veces en el cine, porque más que una película es una experiencia que dudo mucho que pueda repetir en mi vida.
Lo mejor fue lo a ciegas que íbamos todos. No sabíamos nada, y eso la hizo todavía más especial. Y lo increíble es que, incluso sabiéndome la película de principio a fin, sigo disfrutándola como un niño pequeño. Desde el primer minuto se siente distinta a Infinity War. Aquí pesa la derrota. Primero con Clint perdiendo a su familia, después con Tony creyendo que está viviendo los últimos suspiros de su vida. Todo parece perdido. Como dijo Steve: «Lo perdimos todos». A día de hoy se me sigue erizando la piel con el reencuentro entre Steve y Tony, y también con el de Nebula y Rocket.
En ese momento los Vengadores pensaban que había una oportunidad única de volver a la normalidad buscando a Thanos, y se aferraron a ella. Pero Thanos fue inteligente. Cumplió su misión y después asumió las consecuencias de haberla llevado a cabo. Thor apuntó a la cabeza, sí, pero todos sabíamos que no había forma de reparar la tragedia. Esa es una de las razones por las que todo el primer acto de Endgame es de mis partes favoritas del UCM. Nunca habíamos visto a nuestros héroes derrotados, algunos incluso sin esperanza, incapaces de pasar página. Ese salto de cinco años machacó a los héroes y nos dejó atónitos como espectadores. La pregunta era inevitable: ¿y ahora qué?

De verdad, esos primeros 45 minutos de Endgame son perfectos. Y cuando Scott Lang entra en la ecuación, muchos héroes creen haber encontrado una nueva oportunidad, mientras que otros, como Tony, ahora tienen mucho más que perder. Pero ser un héroe implica sacrificio. Así que, una vez tiene su momento eureka, arranca la aventura temporal, explicada de forma brillante en esa escena de poco más de un minuto entre Scott, Bruce y Rhodey que deja bien claras las reglas.
Pero antes de lanzarse a esa misión había un Vengador completamente desaparecido: Thor. El dios que lo perdió prácticamente todo y que se siente culpable por la desaparición de la mitad del universo. Como ya comenté en Infinity War, los hermanos Russo entienden al personaje mejor que nadie, y aquí nos presentan al Thor más nórdico y humano de todos, lidiando con una depresión durísima y regalándonos un aspecto final que supera cualquier cota de epicidad.
Y si hay un momento que siempre me emociona es cuando Thor se da cuenta de que sigue siendo digno. Bueno, en realidad toda la conversación con su madre es oro puro. Aún guardo muy presente esa frase que resume perfectamente su arco: «Todos fracasan en lo que deberían ser. La medida de una persona, de un héroe, está en lo bien que logra ser quien realmente es».

El segundo acto es un homenaje absoluto a todo Marvel Studios. Cuando aparece ese 2012 en pantalla, tú también viajas en el tiempo. Empiezan a surgir sorpresas como Crossbones, Pierce, la Anciana, Frigga o Gamora. Por ejemplo, la Anciana vuelve a dejar claras las consecuencias de extraer las Gemas de otra línea temporal, algo que seguro traerá repercusiones en el futuro. También es precioso el momento en el que Tony se despide de su padre, Howard, o cuando Steve vuelve a ver al amor de su vida. Y aunque adoro todos esos instantes emotivos, el Hail Hydra de Steve en el ascensor me parece simplemente brillante. Ojalá algún día podamos ver una versión de Capitán Hydra en pantalla.
Pero también hay otro regreso clave: un Thanos que descubre que su plan funcionó en el futuro y que ahora decide ir un paso más allá. Este no es el Thanos metódico de Infinity War, es el Thanos guerrero. Cuando los Vengadores regresan al presente y asimilan la dolorosa pérdida de Natasha, parece que todo va según lo planeado. Construyen un nuevo guantelete, Hulk tiene su momento de redención deshaciendo el chasquido de Thanos y la normalidad regresa. O al menos, eso creíamos todos.

Como sucedió con la entrada de Thor en Wakanda, en este tercer acto tu mente olvida por completo que los héroes que desaparecieron han regresado. No te da tiempo a asimilar nada. Thanos ha masacrado la base de los Vengadores y está ahí, sentado frente a ellos, listo para imponer su nueva idea de equilibrio. Y qué barbaridad de combate nos deja ese enfrentamiento entre Iron Man, Capitán América y Thor contra Thanos. Se nota que Thor va a matar, que esta vez apunta a la cabeza. Pero incluso así, todo parece perdido.
Hasta que la cámara enfoca el Mjolnir levantándose del suelo. Escuchas el estruendo de su poder y te quedas clavado en en el asiento, sabiendo lo que va a pasar pero sin poder creerlo. El martillo golpea a Thanos y regresa a la mano del Capitán América. Enloqueces. Ese silencio de incredulidad se transformó en gritos de emoción y adrenalina desatada. Ese momento me sigue poniendo la piel de gallina como si fuera la primera vez.

Pero lo mejor aún estaba por llegar. El Capitán América se enfrenta solo a Thanos. Sabe que no puede ganar, pero aguantaría todo el día. Está de pie, apenas sosteniéndose, dispuesto a plantarle cara en solitario a Thanos y a todo su ejército. Y entonces empieza a escucharse algo a su izquierda. Recuerdas que todavía hay invitados que no han llegado a la batalla. La música de Alan Silvestri comienza a crecer, resuenan los tambores de Wakanda porque el rey ha llegado junto a su ejército. Falcon sobrevuela el campo de batalla. Steve entiende que ya no está solo. Decenas de portales se abren y, de pronto, están todos ahí. Los Vengadores y todos los aliados que necesitan para luchar.
Es la hecatombe definitiva del género de superhéroes. Un sueño construido durante diez años. Una de esas viñetas de cómic que se te quedan grabadas para siempre. Pero faltaba algo para completarlo: el «Vengadores, reuníos». Y lo mejor es que Steve no lo grita, lo susurra, lo contiene como si guardara toda su rabia hasta el último segundo. Hasta que Thor no lanza su grito, la batalla no comienza de verdad.
Y lo que viene después son cuarenta minutos que ya son historia del cine. Pasan mil cosas, mil interacciones, mil momentos que nunca olvidaré. Es la épica en estado puro. La llegada de Capitana Marvel es la guinda. Carol entra arrasando, con una presencia brutal y un look espectacular. Su enfrentamiento con Thanos es impresionante. Solo cuando él utiliza la Gema del Poder consigue apartarla del combate, y aun así ella se levanta como si nada. Una auténtica fuerza imparable. Necesito más de ella, necesito verla liderar una película de Vengadores.

Como decía antes, ser un héroe implica sacrificio. Y ese fue el precio que tuvo que pagar Tony. Esa vida feliz junto a Pepper y su hija Morgan dejó de existir para poder salvar al universo. El «Yo soy Iron Man» ya es historia del cine. Igual que la actuación de Robert Downey Jr. en esta película. Sigo pensando que debió ser reconocido por la Academia, porque lo que hace aquí es simplemente descomunal.
Después llega ese epílogo triste pero esperanzador. El final de una era que nos dio tanto. Peter regresa al instituto junto a su mejor amigo Ned, aunque ya no tiene a su mentor. Wakanda recupera a su rey. Thor parte en busca de nuevos propósitos. Clint vuelve con su familia. Pero el momento que más me conmovió fue ver a Steve entregar el escudo del Capitán América a Sam Wilson. No había mejor relevo posible que Sam.

Dije que no quería hacer entradas tan largas, pero esta película es tan especial que merecía ser la excepción. Y aun así siento que me he dejado mil cosas por el camino, porque podría estar escribiendo sobre ella sin parar.
Los hermanos Russo firmaron dos auténticas obras maestras con los Vengadores. Alan Silvestri nos regaló una banda sonora épica y a la vez sutil, de esas que se quedan para siempre. Y Marvel Studios consiguió que millones de personas jamás olviden abril de 2019.
Larga vida al cine de superhéroes y a esa sensación única de emocionarnos en una sala oscura viendo películas y series. Porque al final, de eso se trata el cine.
Puntuación: 10 / 10

Y hasta aquí mi repaso de Endgame. Si queréis seguir el revisionado de la Saga del Multiverso rumbo a Doomsday y recibir mis opiniones y momentos favoritos, no olvidéis suscribiros a la newsletter.
Aquí podéis leer las otras entradas del maratón:
💥Rumbo a Vengadores: Doomsday | Vengadores: Infinity War
💥Rumbo a Vengadores: Doomsday | Vengadores: Endgame
⏳Rumbo a Vengadores: Doomsday | Loki (Temporada 1)
🐜Rumbo a Vengadores: Doomsday | Ant-Man and the Wasp: Quantumania
⌛Rumbo a Vengadores: Doomsday | Loki (Temporada 2)
⚔️Rumbo a Vengadores: Doomsday | Deadpool & Lobezno
⚡Rumbo a Vengadores: Doomsday | Thor: Love & Thunder
🎄Rumbo a Vengadores: Doomsday | The Guardians of the Galaxy Holiday Special
🌙Rumbo a Vengadores: Doomsday | Caballero Luna
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🔮Rumbo a Vengadores: Doomsday | WandaVision
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